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Del 10 al 15 de diciembre 2019    

BLOGS > Desde la Orilla


Si queremos expresar el más alto grado, el sumun, el no va más de algo, y hacerlo en una sola palabra, como exige el lenguaje cultivado, emplearemos el término “quintaesencia”. Significa exactamente eso, el extracto, lo más depurado, el concentrado de la cosa. En la Edad Media, tenía un significado diferente: cuando se creía que la naturaleza estaba compuesta de cuatro elementos, tierra, agua, aire y fuego, se consideraba que había algo que rellenaba los espacios vacíos entre ellos: la quintaesencia, también denominada éter.

Escribo esta columna el 8 de marzo, mientras escucho y leo en los medios de comunicación a mi disposición historias, relatos y opiniones en torno al esfuerzo que desde hace siglos vienen librando las mujeres para ser consideradas en pie de igualdad con el sexo masculino, en unas sociedades que son, si no directamente, cuando menos de origen, patriarcales.

Fue noticia hace unos días: La colaboración de varios países europeos ha permitido que científicos de Pisa, Lausana, Roma, Friburgo, Essex y Aalborg, hayan construido una mano robótica capaz de sentir. Resumiendo mucho: el artilugio se conecta a las áreas sensoriales del córtex cerebral a través de los nervios del brazo. Estos, continúan enviando señales como lo hicieron siempre, aunque haya transcurrido incluso una decena de años de un accidente que separó para siempre la mano del brazo que la unía al resto del organismo. Así, el ciudadano europeo usuario del aparato puede notar, con los ojos vendados, si lo que toca es una mandarina o un balón de reglamento, un trozo de hielo o un café calentito, un afectuoso apretón de mano o un lánguido contacto manual de pura cortesía.

A Abraracúrcix, el jefe de la aldea gala, quien, hasta hace poco se paseaba en pie sobre el Escudo Arverno, transportado por porteadores de su confianza, le han arrebatado el escudo. Sus transportistas se las ven y se las desean para llevarlo por el procedimiento conocido como “a la silla de la reina”.

Como este sistema es poco eficiente e inseguro, Abraracúrcix ha cometido la mayor de las herejías: ha llamado a Caius Bonus, centurión del campamento romano de Petibonum, uno de los cuatro que rodean la, hasta la fecha, inexpugnable aldea gala. Le ha pedido que le asigne unos cuantos legionarios que le ayuden a sujetarse, mientras ve la forma de recuperar el Escudo Arverno.

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos, Mateo (Mt 19,24)”. Frase de una plástica inmejorable, entendible por el más débil mental de los humanos, que no está sacada precisamente del Capital de Karl Marx, sino del evangelio de Mateo y atribuida a Jesucristo; enlaza maravillosamente con estas otras, mucho más cultas y actuales: “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera”.

Los judíos españoles de los siglos XVI y XVII, relegados a sus barrios y limitadas sus libertades, sufrían acosos continuos de sus vecinos cristianos. Como hacían profesión de su fe manifestando que tenían un “pacto con Dios”, los cristianos los intimidaban: “aquí pagaréis el pacto”, cuando los veían reunidos en sus sinagogas, en referencia a que las quemarían con ellos dentro, amenazas que con cierta frecuencia cumplieron holgadamente. La frase se hizo tan tristemente popular, que ha quedado en nuestro lenguaje para aludir a todo aquel que sufre una culpa no merecida. Con la expulsión de los judíos, se olvidó su origen, se convirtió en “pagar el pato” y perdió sus connotaciones racistas.

Los mandamientos del capitalismo, como los de cualquier pensamiento que se precie, se resumen en dos. Los suyos son: A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga y El que no pueda que se joda (o que le den, según otras versiones). Como, naturalmente, dicho así suena fatal y encontraría escasa clientela entre las masas, hay que proceder a su ornato y aderezo. En el caso español es sencillo: se recurre a los infalibles señuelos de las esencias patrias: ese catolicismo prêt- a-porter, que ahora denuncia el Papa Francisco, la inexcusable tauromaquia en sus diversas modalidades, trompetas, tambores, buenas charangas y panderetas y sobre todo banderas, muchas banderas.

Según parece, empieza a haber algunos signos de que vamos venciendo a ese ente maligno que recibe el nombre de Crisis y que muchos conocemos por el de Estafa. Tal vez sea apresurado, pero convendría darse una vuelta por campo de batalla, para ver cómo vamos de bajas.

Abrimos la nevera e introdujimos en su fondo a Bárcenas, Wert, Lasquetty y todas esas obsesiones que nos han estado machacando durante estos meses; encima colocamos hielo de gasolinera, tres paquetes. Cerramos la tapa, nos aseguramos de su hermetismo y llevamos el embase a lo más profundo del trastero, deseando que cuando lo volvamos a abrir en septiembre, no apesten mucho más de lo que vienen haciéndolo desde el día de su nacimiento mediático.

A finales de mayo volvieron a aparecer en la prensa diaria noticias escalofriantes relativas a la muerte de un montañero a más de 8.000 metros. El alpinista, con un tobillo dislocado y una fractura de peroné, había permanecido cuatro días acompañado por un sherpa hasta la llegada del equipo de rescate, falleciendo en el descenso.

Cuando al Ministro de Economía argentino le preguntaba un periodista, en directo en una televisión, qué ocurría con la inflación (allí anda del orden de un 10% mensual), balbuceó unas frases inconexas, de las que se entendió algo como “… es un asunto complicado de explicar… me quiero marchar” y desapareció del plató. Se escapó.

Recojo el periódico y me siento a desayunar. Leo los titulares de la portada: “Dos papas juntos por primera vez en los últimos seis siglos”, “El escándalo de Chipre agrava el problema de desgobierno en la UE”, “Saqueador de españoles (foto de Teodoro Obiang)”, “La juez de los ERE encarcela a otros dos empresarios y dos testaferros”, “Nueve bancos y 90 ejecutivos desfilan ante los tribunales”, “Hallado muerto en Londres Borís Berezovsky, el magnate ruso enemigo de Putin”.

“Cifuentes (Delegada del gobierno en Madrid) dice que las multas no son por participar en escraches, sino por participar en concentraciones no comunicadas previamente. La delegada dice que el derecho de manifestación no está sometido a autorización previa, pero las concentraciones no comunicadas "son ilegales". Dice que no hay ningún procedimiento específico contra los escraches.” EFE. 12.04.2013 - 19:19h

¿Hay algo más consustancialmente español que la peineta? La respuesta es NO; así con mayúsculas. Puede haberlo igual: la mantilla, la bata de cola, los toros, la tortilla de patata o la paella. Por ello y porque los símbolos de más actualidad en el Partido Popular, son: a) María Dolores de Cospedal, en la toledana procesión del Corpus, de luto riguroso, luciendo mantilla y peineta y b) Luis Bárcenas Gutiérrez, ofreciendo su puño cerrado y dedo corazón inhiesto (gesto que entre el vulgo definimos como peineta) a esa España entera que le observaba detrás de la cámara que le enfocaba, a su llegada a Barajas, tras unas bien ganadas vacaciones canadienses, propongo el cambio de significado de esas siglas “PP” de su actual denominación “Partido Popular” a “Partido Peineta” , por ser más adecuado a la realidad y praxis del grupo humano que, mal que nos pese, nos gobierna. Popular, nada; peinetero, mucho.

El Goierri, es una comarca del territorio histórico de Guipúzcoa. Está, más o menos, en el centro geográfico del País Vasco. En esta zona y su entorno más próximo, es donde el nacionalismo-independentismo vasco tienen sus raíces más y mejor desarrolladas. Para prueba un botón: de sus veintiún municipios, once están hoy gobernados por Bildu, nueve por partidos o agrupaciones independientes, con nombres como “Olaberriarekin eta Olaberritarrak” y uno por el PSE-EE. Pueblos como: Beasaín, Zumárraga, Idiazábal, pertenecen a este territorio.

El affaire “Carromero”, contiene multitud de argumentos que propician una reflexión. Este señor, recientemente vuelto a España, tras un periodo en cárceles cubanas, por haber matado en un accidente de tráfico a dos opositores al régimen castrista, está en nómina del Ayuntamiento de Madrid como “asesor técnico eventual en la Junta de Moratalaz”.

El ex asistente del Papa Paolo Gabriele, al que apodan “El Cuervo”, acusado de filtrar documentos personales y confidenciales de Benedicto XVI, parece ser que reconoció los hechos que se le imputan, añadiendo que lo hizo inspirado por el Espíritu Santo. Genial.
Cuando hojeo la prensa por las mañanas o acudo a Internet a completar mi diaria ración informativa, lo hago con la aprensión de quien acude al médico tras haber sido objeto de una biopsia y está convencido de que le van a comunicar que tiene un cáncer. No falla, acierto siempre, aunque el carcinoma que aparece no me afecte sólo a mí sino que enferma al conjunto de la sociedad.
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