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Del 10 al 15 de diciembre 2019    

BLOGS > Desde la Orilla

A la muerte del Papa Clemente IV, en 1268, se reunió el colegio cardenalicio en la ciudad italiana de Viterbo para elegir nuevo pontífice. El enfrentamiento existente entre los cardenales franceses e italianos se enconó de tal manera que, trascurridos tres años sin que se pusieran de acuerdo, los ciudadanos de Viterbo encerraron bajo llave a los asistentes al cónclave, les racionaron a pan y agua y les rompieron la techumbre del palacio episcopal donde estaban reunidos para que sufrieran las inclemencias meteorológicas y tomaran una decisión de una vez por todas.

Antes de la lectura de este artículo les aconsejamos que lean previamente "Carta a mi amigo Paco (de Pablo) que se reproduce al finalizar el texto firmado por Paco de Pablo.

Quiero significarte en primer lugar en cuánto valoro el hecho de que, entre todos tus amigos, me hayas escogido a mí para desahogarte en el trance que a todas luces estás sufriendo. Gracias José María.

De todas las cuestiones de fondo que se pueden extraer de tu carta suscribo al 100% el penúltimo párrafo: “… de la situación y relación actual entre catalanes y el resto de los españoles, culpo a los dirigentes del país, a toda esa clase política que sólo se preocupa de llegar al poder y de mantenerse en él.”

Los romanos, antes de entrar en batalla llamaban a sus sacerdotes para que predijeran el resultado. Solían hacer sus adivinanzas consultando las entrañas de algún ave, paloma normalmente, que previamente había sido sacrificada. Cuentan que César les daba el pronóstico a declarar so pena de ser ellos las primeras víctimas en la contienda de ese día.

La conservación de las costumbres suele ser tónica general entre los diversos pueblos que habitan la faz de la tierra, aunque también es cierto que el progreso de la humanidad ha ido acompañado por el paulatino abandono de muchas de ellas.
Los españoles no somos una excepción, antes al contrario: aquí el arraigo de algunas es consustancial a nuestra idiosincrasia (horrible palabrota). Así por ejemplo: el 23 de marzo de 1766, a la sazón Domingo de Ramos, estalló la primera revuelta popular en la Plaza Mayor de Madrid, de lo que vino en llamarse con posterioridad Motín de Esquilache.

Están las bicicletas presentes en los primeros recuerdos de mi infancia. Mi padre me llevaba montado en un sillín delantero, sujeto ante el manillar. Íbamos a los pueblos cercanos a Burgos a comprar algún pollo, un cuarto de cordero, huevos... Era época de racionamiento. Volvíamos por el camino que aún funciona, mejorado, a la orilla del Arlanzón, para sortear el fielato de paseo de La Quinta. Hoy, mi hijo pasea a mi nieto en otra mucho más ligera que aquélla. El niño va en un sillín trasero, y ambos provistos de protecciones para la cabeza: majísimos. Me gustan las bicis.

El 15 de mayo de 2011, es la fecha simbólica del trascendental cambio de mentalidad sociopolítica que ha ocurrido en nuestro país, cuyas primeras consecuencias prácticas han cuajado en las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo pasado, con un preaviso serio en las europeas de mayo de 2014.

Mientras corrían las fechas posteriores a la transición política, iniciada a la muerte del dictador, la movilización ciudadana que la había hecho posible fue perdiendo fuelle a raíz de los sucesivos gobiernos del PSOE, que empleó a muchos de los líderes de los movimientos ciudadanos de la época para la gobernanza de municipios, autonomías y estado central.


Los seres humanos tenemos una tendencia innata a aceptar desmesuras en determinados asuntos, tanto en sentido ascendente, sobrevalorados, como descendente, minusvalorados. Me vino la idea, viendo un cuadro de “mártires” de la guerra civil que incrustó Rouco Varela en una hornacina de la iglesia de las Calatravas, cargándose un equilibrado conjunto barroco, al eliminar para ello una imagen de la Virgen que allí estaba desde hace siglos.

Los mamuts eran unos bicharracos enormes; los más pequeños eran como los elefantes actuales, mientras que los más grandes medían cinco metros en la cruz y tenían nueve metros de longitud, es decir una especie de tanques con colmillos que, si eran siberianos, estaban cubiertos de lanas por todo su cuerpo.

Existieron desde hace cerca de cinco millones de años (cifra temporal que al menos a mí me resulta imposible imaginar) hasta hace “apenas” 3.700 años, aunque alguna especie sobrevivió, parece ser, hasta el año 2.000. Una de las principales causas de su desaparición es, sencillamente, que nuestros antepasados se los zamparon. Así como suena.

Cuando escuchábamos al fiscal francés encargado de la investigación de las causas del accidente del avión de Germanwings dar las primeras explicaciones, a las pocas horas de la localización de la primera caja negra del aparato siniestrado, fuimos muchos los españoles que nos sorprendimos muy agradablemente, tanto por su longitud, no escatimó datos, como por su tono, mesura y sentimiento (se le quebró la voz más de una vez). Mayor aún fue la sorpresa, cuando supimos que el citado fiscal simplemente cumplía con sus obligaciones, dado que en Francia lo establece así la legislación. Esto, sumado a la minuciosidad que se observaba en la recogida de restos, nos dejó, en cierto modo, un tanto estupefactos.

Inapreciable, es una de esas palabras engañosas que existen en nuestro diccionario. Significa una cosa y su contraria; para interpretarla correctamente es preciso verla en el contexto donde se utiliza. Y, aún así, puede equivocarse en su significado. Si Vd. está visitando el Museo del Prado, por ejemplo, y observa a un espectador sentado frente a un Velázquez, completamente inmóvil durante mucho tiempo, se acerca, le ve con la mirada fija en el cuadro, y le pregunta qué le parece, posiblemente le dirá entusiasmado: “Inapreciable” en su significado. “de tanto valor que no es posible calcular su importancia”. Sin embargo, si al acercarse comprueba que donde tiene fija la mirada es en su teléfono móvil, porque está jugando a “Candy crush saga”, Vd. pensará que el cuadro para ese visitante del museo tiene un valor inapreciable, en su sentido de “excesivamente pequeño, que no es apreciable ni distinguible”.


Hace cosa de un mes, el horror hizo nuevamente escala en nuestras vidas a través de las pantallas televisivas. Una persona, encerrada en una jaula y rezando, veía cómo las llamas procedentes de un líquido inflamable acudían rápidamente a su encuentro; en ese punto nos cortaron piadosamente las escenas, para evitarnos los siguientes momentos, dantescos con toda seguridad, y ahorrarnos vómitos de sobremesa. La puesta en escena estaba provista con todos los ingredientes precisos para causar el impacto que motivaron, lo que significa que no estaba ocasionada por unas malas bestias ignorantes y zafias, sino por malas bestias cultas e inteligentes. Días más tarde, nos enteramos de que los individuos que hicieron la barbaridad citada, además crucifican niños o los entierran vivos u otras lindezas de porte semejante.


Con la inauguración del nuevo año dio comienzo, más o menos formalmente, una campaña electoral que nos va a poner de los nervios, porque va a durar un año completo en sus 365 días con sus respectivas noches. ¡Socorro!
El gobierno ya preparó el terreno a finales del año pasado, aprobando, con permiso de doña Ángela, rebajas impositivas para el año 2015 que, con toda seguridad, serán compensadas en sentido contrario el 2016, si vuelven al gobierno don Mariano y compañía: el “objetivo de déficit cero hay que cumplirlo a rajatabla y cueste lo que cueste”.

De vez en cuando quedamos para comer juntos unos cuantos amigos. Solamente nos une la amistad; tenemos edades dispares y vivimos en círculos tan diferentes como lo son nuestras profesiones. Estas distancias nos permiten dos lujos: hablar con entera libertad y, principalmente, escuchar sin prejuicio alguno.

Contrario al sistema social o político establecido, según la RAE ¿Es un antisistema alguien que mediante sus actos u omisiones hace que el “sistema” se deteriore, se prostituya o que sirva para todo lo contrario de aquello para lo que fue creado? Según la RAE, no, a tenor de la definición citada, pero en mi opinión sí lo es, porque hace un daño difícil de reparar a aquello que dice respetar o defender.

A raíz de las expectativas de voto que las encuestas dan a Podemos, han arreciado los análisis políticos, los discursos, los artículos de opinión y la manifestaciones públicas que adjetivan a esta formación como antisistema.

Vaya por delante que yo firmé el Código Ético del PSOE, a las pocas horas de que lo hiciera, en una especie de ceremonia pública, el Secretario General del partido. Vaya también por delante que me parece muy bien el planteamiento que hace el PSOE al Gobierno del Estado sobre medidas de regeneración democrática, en esencia un Código Ético Nacional.

El notición del mes pasado fue el descubrimiento de unas tarjetas tipo VISA que, como aquella frase del cuento de Alí Babá, abrían la puerta que conducía al tesoro escondido en el fondo de la cueva. Todo lo que había que hacer era proveerse de un buen saco e ir recogiendo las monedas y joyas del inmenso tesoro que allí se ocultaba. Cuarenta eran los ladrones del cuento, ochenta y dos los que hicieron uso de sus ábretesesamos de Cajamadrid, aunque, parece ser que uno sólo dispuso de un centenar de euros, tal vez para comprobar que era cierto que salía dinero así por las buenas y sin dar cuentas a nadie.

En una de esas sobremesas familiares veraniegas, mientras digeríamos una opípara comida a base de buen cordero castellano, uno de los asistentes, catalán, a propósito de no recuerdo qué comentario, nos refirió la siguiente anécdota:

“Hace unos años, para tratar de erradicar la procesionaria del pino, se introdujeron en algunas zonas de Cataluña unos pájaros parecidos a los mirlos (debía referirse al “estornino mirlo”) al parecer con fama de ávido degustador de las citadas orugas. El animalito en cuestión, seguramente con la aviesa intención de quitar la razón a los expertos, se dedicó con fruición a comerse las uvas, las olivas, las ciruelas… en fin de todo menos los insectos a eliminar. Los lugareños bautizaron al animalito en cuestión como: Jordipujol.” Así que, como de costumbre, el común de los mortales sabe desde “toda la vida” aquello que, quienes tienen obligación de conocerlo, “descubren” cuando conviene a determinados intereses. Vamos que: lo de siempre.


Quienes sigan mis columnas mensuales, habrán podido observar que, la correspondiente al mes de septiembre, suele tratar sobre alguna aventura veraniega en un bonito lugar al que he acudido con mi familia durante las vacaciones. Esta vez, también quiero hacerlo e igualmente relatar algo acontecido en un bonito lugar. La diferencia estriba en que ocurrió antes y no durante la escapada estival, que el lugar con encanto es Rivas, nuestra ciudad. Fue aquí, para mí y para un buen puñado de socialistas. Otras decenas de miles lo vivieron en el conjunto del estado.

Es la palabra de moda en las redes sociales y en las conversaciones políticas, desde el 25M. Su significado: “grupo constituido por los individuos de cierta clase, profesión, etc. que disfrutan privilegios especiales o se mantienen aparte o como superiores a los demás”, era, hasta ahora, una especie de superlativo de “clase”, una clase por antonomasia, la clase del las clases. A raíz del 25M y apoyando el acento más en la ese que en la a que la precede, ha adquirido un significado profundamente despectivo.

Estamos entrando en el parque natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, explica la guía turística a los pasajeros del autobús que se dirige al Santuario de Nuestra Señora del Faro, en el centro de la provincia de Gerona. Esos montes que ven Vds. a derecha e izquierda en realidad son conos volcánicos, aunque estén totalmente cubiertos de la exuberante vegetación que están observando. Hay cerca de cuarenta y esas mesetas que ven ahí a la derecha están formadas por lavas solidificadas. No teman, parece ser que despiertan cada mil quinientos años y la última vez lo hicieron en 1428 destruyendo totalmente, entre otras, la población de Olot, capital de la comarca, en la que no podrán visitar ningún edificio anterior a esa fecha, románico por ejemplo, debido a los terremotos que en aquel año asolaron esta comarca y destruyeron por completo algunas poblaciones.
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