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Del 22 al 28 de abril de 2019    

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“Vamos a ser conocidos para siempre por las huellas que dejamos” (PROVERBIO DAKOTA)

Un día le pregunté por qué no se había marchado él también a la ciudad, como hicieron sus hermanos. “¿Y qué voy a hacer yo allí? Este es mi mundo, el que conozco, donde me siento más seguro”, me respondió.

Se resignó a vivir en su pueblo, el de sus padres y abuelos, uno de tantos de esa Castilla y León donde hace mucho tiempo que los que mueren suman más que los que nacen. Tiene hijos, ya estudiando en la capital. “Aquí, como puedes ver, no tenemos ni escuelas, ni infraestructuras de ningún tipo, ni siquiera ese Internet tan necesario. Sólo tengo cobertura del móvil cuando salgo del pueblo y me subo a la peña”.

“Las palabras no son ni inocentes ni impunes, por eso hay que tener cuidado con ellas, porque si no las respetamos, no nos respetamos a nosotros mismos” (J. SARAMAGO)

Tal vez resulte exagerado. Hace unos días un viento gélido se filtró por mi espinazo como portador de una ola de odio y siniestra amenaza. La noticia que lo provocó fue la visita y homenaje del Presidente del Gobierno a las tumbas de Antonio Machado y Manuel Azaña. Por supuesto que cada cual lo puede valorar como un acto electoral, sentimental, de justicia o de turismo por la ruta francesa. Lo que resulta a todas luces inconcebible, es que un grupo de jóvenes independentistas catalanes, puede que emocionados por su proclama de valentía, intentaran boicotear el acto y acusar de fascistas a Ian Gibson o Paco Ibáñez, entre otros hombres y mujeres presentes.

“Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes fueron de oro puro, sino de oropel y hoja de lata” (MIGUEL DE CERVANTES)

No cabe duda que para todo demócrata que se precie, la toma de conciencia internacional en contra del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela es una magnífica noticia.

Cuánta pasión desgarrada de libertades y derechos humanos en la práctica totalidad de nuestros políticos patrios. Y un huevo más, se arrojan los unos a los otros. Es un asunto de Estado pregonan a voz en grito, estamos haciendo el ridículo internacional por nuestra mesura en la reclamación, totus tuus Venezuela, claman blandiendo su propia bandera.

“La tragedia de la vida es que nos hacemos viejos demasiado pronto y sabios demasiado tarde” (BENJAMIN FRANKLIN)

Están integradas ya en el paisaje habitual de nuestros parques, del supermercado, de las aceras. Su paso es cansino, ajeno a las prisas. Observan con cierta ironía a los que les reprochan cómo obstaculizan con su parsimonia las prisas de la vida.

La mayoría son dos mujeres. Una más joven, con frecuencia chaparrita y voluntariosa se deja agarrar firmemente por otra ya anciana. Hay complicidad en sus gestos, saben cada una de sus propias carencias. Una camina hacia delante con la vista en un futuro más ilusionante y la otra resta los días y solo espera la próxima cita con su médico de cabecera. Comparten desde hace ya unos años penas y alegrías, confidencias, comidas desconocidas para ambas pero que han aprendido a combinar entre el plátano macho, la papaya y la sopa de pescado.

“Los niños no recuerdan lo que tratas de enseñarles. Recuerdan lo que eres.” (JIM HENSON)

Todas las plazas mayores del mundo tienen una referencia que las dota de personalidad. Puede ser una estatua, un edificio emblemático, un comercio, una fuente o el escenario de una película que le permitió pasar a la historia.

La Plaza Mayor de Madrid es tal vez la mejor carta de presentación de la ciudad. En ella se celebraron corridas de toros, mercado de alimentación y de gremios, autos de fe, escenario de ejecuciones públicas, el patíbulo como teatro de fiesta y justicia. Aquí se organizan conciertos, manifestaciones políticas, homenajes culturales y deportivos, actividades lúdicas de toda índole.

“Después de todo la muerte solo es un síntoma de que hubo vida.” (MARIO BENEDETTI)

Eran unas lucecitas angustiadas, titilantes en las sombras de la noche. Flotaban en el aceite como varadas en una orilla sin destino. Un viento incierto las hacía vagar de un lado a otro de la vasija, un viaje sin retorno, coincidiendo en su travesía de la memoria y de los olvidos.

Mi madre, fiel a la tradición, todos los años, cuando el calendario anunciaba el mes de noviembre aparecía en casa con unas cajitas de cartón muy pequeñitas, las llamadas lamparillas o mariposas de San Juan Bosco. Yo observaba el ritual y al tiempo preguntaba curioso por qué aquellos corchitos con una velita de cera flotando sobre una nube de aceite le provocaban tantas lágrimas. El caso es que el número de mariposas se iba incrementando con el paso de los años.

“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.” (GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ)

El circuito social de María Amparo se abría y cerraba en la misma cuenta bancaria donde le cobraban el agua, la luz y el alquiler y le abonaban la pensión. Cuentan los que la conocieron que era amable y educada pero que se relacionaba poco con los vecinos. El farmacéutico próximo tenía memoria de una señora que le compraba de manera ocasional algún paracetamol y otra cosilla y se despedía. Nunca fue atendida por los servicios sociales y en el Centro de Salud de Valencia atinan con la versión de una anciana con el pelo blanco y largo, la ropa ancha y cierto aire de hippie o de poco aliño.

“A menos que enseñemos a los niños la Paz, alguien más les enseñará la Violencia” (COLMAN McCARTHY)

La película comenzaba con fotografías y escenas reales de adultos torturando y matando niños en diferentes guerras, hambrunas y otras tragedias cotidianas. Pero un día los niños se rebelaron, algo así como una locura colectiva inflamada de justicia. Y comenzaron a matar a todos los adultos de aquel pueblo.

“Lo malo de las alianzas no es con quién se hacen, sino a espaldas de quién se hacen”. (SERGIO RAMÍREZ )

Hace ya casi cuarenta años unos músicos callejeros, tocados con sombrero de palma, blusón blanco y unos guitarrones cantaban en la Puerta del Sol de Madrid una melodía pegadiza que se convertiría en imagen e icono de una revolución: “Ay Nicaragua sos más dulce / que la mielita de tamagas / pero ahora que ya sos libre / Nicaragüita / yo te quiero mucho más”.

“Todas las persona mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerden” (ANTOINE DE SAINT-EXUPÊRY)

Son noticias que pasan desapercibidas entre el chapapote de los asuntos importantes. Los últimos días los informativos de todas las especies han pontificado en la exclusiva de un cambio político de tahúres y cambalaches, el triunfo histórico de un equipo de fútbol y la dimisión de un dios del deporte. Poco espacio restaba para esos otros acontecimientos de los que somos protagonistas el resto de los mortales. Entiendo que el suicido de un niño debería ocupar un espacio mucho mayor que el que se le ha dedicado, más o menos como un asunto de relleno, algo banal.

“La intimidad, para mí, no consiste en mantener mi vida oculta a los demás, sino en ahorrarme la intrusión de las vidas privadas de los otros”. (JONATHAN FRANZEN)

Una de las clases más atractivas de mis tiempos de estudiante de periodismo era aquella en la que un especialista en la materia elegida, acudía y nos aleccionaba de secretos, grandezas y miserias de esta profesión. Recuerdo como si fuera hoy en la que un curtido profesional en las procelosas aguas del marketing y la creación de productos de éxito, nos condujo por los senderos angostos y llenos de trampas de semejante oficio.

¿Cuándo dejó el futuro de ser una promesa para convertirse en un trato? (CHUCK PALAHNIUK)

No voy a practicar ahora un alarde de cinismo con ribetes de pesadumbre, pero la verdad es que la revista que usted tiene ahora entre sus manos, en apenas treinta años, un suspiro en el tiempo, ha dejado en el cementerio laboral un buen puñado de profesiones. Fotomecánica, fotocomposición, montadores, ferros, archiveros… y no digamos nada si nos introducimos en el mundo de la impresión con sus avances tecnológicos; además, claro está, de todas aquellos trabajadores del entorno, como transportistas, mensajeros, personal de oficina y las oficinas propiamente dichas.

La cultura del consumo, cultura del desvínculo, nos adiestra para creer que las cosas ocurren porque sí. (EDUARDO GALEANO)

En el cine Bellas Vistas del barrio de Tetuán estrenaban Marisol rumbo a Río. Magnífica ocasión para ir con mis padres y el abuelo a pasar una entretenida tarde de pipas y cine. Cuando llegamos a la taquilla nos enteramos de que habían subido la entrada, ahora costaba cada una diez pesetas. Mi madre, un águila como economista enseguida hizo cálculos y dedujo que cuatro butacas nos iban a costar lo mismo que un pollo y, para ella, lo primero era lo primero. Así que, ante mi frustración nos quedamos sin ver la película.

“El periodismo consiste esencialmente en decir Lord Jones ha muerto a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo”. (G.K. CHESTERTON)

No ha pasado un siglo y sin embargo se percibe tan remoto. Un domingo cualquiera, después de esperar la cola saludando a los vecinos y conocidos, comprabas tu periódico habitual en lo que también era tu quiosco y quiosquero de toda la vida. Antes de caminar unos pasos, le echabas un vistazo apresurado a la portada, la foto central y esa noticia cuyo contenido aguardaba seductora en páginas interiores; la contraportada y el columnista del cual comentarías y compartirías opiniones con tus amigos. Sociedad, deportes, internacional, local… el suplemento de color con reportajes, viajes, entrevistas… Y tantos cómplices de ese vicio público en la cafetería donde cada cual pasaba páginas ajeno al entorno apurando a sorbitos su café con los dedos manchados de tinta.

“La verdadera patria del hombre es la infancia” (RAINER M. RILKE)

A mi hijo

Con esos ojos entre pícaros e ingenuos, tu pregunta, lo confieso, me ha dejado sin la respuesta rápida que esperabas. - Papá, me han dicho unos amigos en el cole que los Reyes Magos…

Mira hijo, creo que mi respuesta te habrá defraudado pues habrás notado algo parecido a un balbuceo de dudas, de contradicciones entre lo que pensaba y lo que me apetecía explicarte. Pero ya sabes cómo es tu papá a veces, que cuando no tiene la solución se alarga en rodeos y en severas afirmaciones que seguro no te convencen del todo.

“Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias, de ningún modo es una media verdad” (JEAN COCTEAU)

Puedes regodearte o sentir pánico. Todo depende de tu talante, estado de ánimo o de la agilidad de tus esfínteres. Abres el ordenador, Google, el diario que prefieras, te fijas en una noticia que suscita tu interés. Una vez leída y deglutida te mueve la curiosidad y pinchas en “comentarios”. Pasan del centenar.

“Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema.” (WINSTON CHURCHILL)

Son imágenes reales. Ni el mejor actor o actriz conseguiría superior representación. Escenas familiares, un cumpleaños o celebración donde se desenvuelven regalos, emoción contenida al abrir los paquetes. El receptor observa el obsequio más o menos intrigado: es una cajita pequeña que contiene unas gafas oscuras, la verdad es que poco ilusionantes.

“Son los ímpetus de las pasiones deslizadores de la cordura, y allí es el riesgo de perderse” (BALTASAR GRACIÁN)

Venciendo el miedo trepé por las escalinatas de una de las agujas de la Sagrada Familia. La ciudad, trazada con escuadra y cartabón mostraba su línea del infinito en la pantalla azul del Mediterráneo. Esa es la primera imagen que cobija mi memoria de Barcelona. Atractiva y seductora como pocas, quedé enganchado de tal manera que se convertiría en uno de mis destinos viajeros preferidos.

“La verdadera patria del hombre es la infancia” (RAINER MARIA RILKE)

Descubrimos entonces que las patatas y las cebollas se ocultaban bajo tierra. Que primero había que sembrarlas, hacer surcos, regarlas y después recogerlas hincando bien la reja del arado para no trocearlas. Lo mismo sucedía con los tomates, las judías verdes, los guisantes, colgando de la mata, a los que había que poner un palo como una muleta para mantenerlas bien tiesas.

“Un riguroso pedagogo es algo más terrible que un terrible demagogo” (RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA)

No cabe duda que la puesta en escena resulta de lo más altruista. Invitan a familiares del desahucio político, entablan pleitos internacionales contra los protagonistas de la tropelía, se dan golpes de pecho angustiados por lo que dicen resulta intolerable y hasta los municipios más pequeños plantean mociones de desacato en nombre de la justicia y de unas siglas siempre propias.
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