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Del 2 al 8 de diciembre 2019    

BLOGS > Habla el Mediador

Es cierto que ahora lo escribimos con letras latinas, Caos. Pero he querido mantener la posible escritura griega, en la que no cabe la C, y por eso le denomino, Kaos.

En dicha mitología el Kaos era un dios primigenio, incluso anterior a los demás dioses. Era como un caldo de cultivo originario. Pero no quiero hablar de Mitologías, de hecho todos estos artículos son para su superación. Lo que quiero estudiar es que Kaos es lo anterior al Logos. Primero es el Caos y después surge el orden.

La idea global y única que quiero trasmitir con estos artículos, que pasarán seguramente a constituir un libro con este título, del Kaos al logos, es que el ser humano ha nacido, cual niño, empujado a la vida por unos poderosos muslos de mujer, la Madre Naturaleza, y en base a esos Genes, a los que llamamos, instintos, ha caminado hasta nuestros días. Él, como tal alegre infante, ha creído que actuaba por su voluntad, con su autonomía, pero no ha sido consciente de que no podía hacer otra cosa que lo que su madre había depositado en él.
La cuarta conclusión -según mi humilde opinión, la novedosa- es que ya no debemos seguir realizando nuestras conductas individuales y colectivas, y sobre todo el estudio, análisis y extracción de conocimientos técnicos, y por ello científicos, de los grupos sociales organizados (GSO) de la misma forma antigua, es decir Mítica e inconsciente. Ya debemos ser conscientes de lo que queremos, de lo que hacemos, y de cómo aplicar los conocimientos sobre las leyes naturales para conseguirlo. Y además, prever los resultados.
La tercera, y muy importante conclusión, quizá con mucho la más importante de todos estos cincuenta y tantos artículos, es que el Conocimiento ha sido ya en la historia, aunque en pequeñas proporciones en la vida de la Especie, el único valor absoluto que ha perdurado. Es objetivo para todas las culturas y civilizaciones, no ha sido falso nunca y, además, es el único que ha ido creciendo constantemente.

La segunda gran reflexión que da pie a este epílogo es que hasta la actualidad, con visiones y sentimientos calificados con anterioridad como de infantiles y adolescentes, el ser humano, durante todo el pasado, y aun en la actualidad, salta, brinca, sube, baja y se para o corre, deja volar su imaginación, sueña, y trata de alcanzar sus sueños sobre la llamada “realidad”. Una vez que choca contra la misma siente sus dolores, lame sus heridas y trata de analizar las consecuencias de sus recientes experiencias, y, si puede, luego actúa con ánimo de corregir. Pocas veces lo consigue.

La conclusión fundamental y explicativa de todo lo escrito en las páginas anteriores es la siguiente: El paso del Kaos inicial al Logos actual, y más aún de futuro, no es más que un paso de la Inconsciencia a la Consciencia.

En las fuerzas iniciales de la naturaleza solo hay acción inconsciente generada por la reacción de los elementos físico-químicos en base a las cuatro fuerzas conocidas de la Física: La Gravitación, la Electro-magnética, la Nuclear fuerte y la Nuclear débil. Una vez aparecida la combinación y la reacción Química de los elementos de la tabla periódica surge lo que llamamos, la vida.

Un Conocimiento claro y completo de Psicología, tanto individual como grupal, y de Sociología, que debemos manejar en cada supuesto que analicemos a un individuo o a un Grupo Social, es el de tener siempre presente, con sus grandes y profundas implicaciones, que todo el juego social es una relación constante entre el “Yo y Los Demás”. Y que como animal de grupo que somos siempre estaremos inmersos en esas constantes.
Expliquemos una vez más que es esto del equilibrio de fuerzas: El Sistema solar es un equilibrio entre la fuerza de traslación propia de la materia de cada planeta y la fuerza de gravitación del Sol. Sin ese equilibrio, o el planeta se desplazaría sin rumbo por el universo, o si venciese del todo la gravitación, o fuerza de atracción del Sol, instantáneamente sería atraído y se fundiría con dicho astro rey.

Disponer de un claro conocimiento de lo que es la llamada “Permeabilidad Social”, y saber circular por la gran mayoría de sus entresijos es imprescindible para conocer primero, y saber organizar después, de forma técnica y científica, un GSO.

Porque en dicha permeabilidad están impresos los grandes conocimientos anteriores: Se ha de saber discernir el concepto de jerarquía. Se he de manejar bien el concepto de Esfuerzo y sacrificio. Y se han de conocer, diferenciar, y saber organizar en la práctica, las difíciles y, por ello mejor equilibradas relaciones, entre el líder, las élites y los administrados.

Cuando hemos esbozado la Teoría General de los Conflictos (TGC), hemos dejado claro que la vida, tal como se presenta ante nosotros, es un conflicto permanente de fuerzas en constante contraposición y competencia. También sabemos que en función a las circunstancias, triunfan unas fuerzas o las otras. O incluso se alternan en el predominio. Solo porque observamos el cambio determinamos que esa sociedad, o cualquier aspecto natural, está “Vivo”. Ello nos lleva a decir que Vida y Conflicto son la misma cosa.

De un somero análisis de toda la naturaleza, especialmente en todos los grupos de seres vivos, comenzando por las plantas, deducimos que siempre impera una aparente jerarquía. ¿Qué es la jerarquía? Aquel cierto orden de mayor a menor, de más fuerte a más débil, o de más resistente o adaptado que otro individuo de su especie.

En los grupos animales no humanos podemos decir que los simples administrados son más difíciles de encuadrar, porque casi todos los miembros de la manada tarde o temprano serán jerarquía, o puede que lleguen a ser élite. Pero en los grandes grupos de homínidos que hoy constituyen las culturas desarrolladas los que forman parte de la clase de los simples gobernados son muy fáciles de identificar: Lo constituye la gran cantidad de personas que jamás formarán parte de las élites o de la jerarquía de ese grupo social. Son los que tratarán de sobrevivir, siempre obedeciendo o dependiendo de alguien. Son los que solo sentirán que la vida es ante todo, una exigencia.

Al realizar un estudio riguroso de los animales de grupo, observamos en todos ellos que al lado del líder siempre existen varios machos o hembras –tal es el caso de las elefantas, las leonas- que sustentan al grupo y ejercen un liderazgo claro sobre los demás miembros. A estos individuos les llamamos élites. Con el desarrollo de los grandes grupos civilizatorios es fácil apreciar que son estas élites las que dan vida a dicha cultura. El Líder político o ideológico de ese grupo surge generalmente de entre estas élites. Estas le nombran y le sustentan.

En los animales de grupo que estudiamos –Elefantes, Caballos, Renos, y más aún los insectos- comprobamos que el liderazgo se realiza instintivamente con mecanismos de fuerza e imposición, y el lenguaje es todo él corporal, y lo ejercen con sus armas físicas. Así fue en los comienzos de los homínidos.
No logro entender el siguiente dilema: ¿Porqué cuando hablamos de medicina o Botánica nos inclinamos hacia abajo, sobre el tema a estudiar, y no perdemos detalle de lo que tenemos delante para entenderlo lo mejor posible, y cuando hablamos de organizar nuestra vida en común, o de la política de un estado, levantamos la mirada, casi siempre como extasiada, y miramos al cielo, o cuando menos al horizonte, como si fuese algo divino, o mágico, y no bajamos la vista para analizar al grupo social organizado (GSO) como haríamos con una pierna rota o para observar cuánta agua necesita una planta?.
Extraído de nuestro conocimiento indiscutible de que la Especie Humana es un animal de grupo –destetada la cría nunca vive individualmente si no siempre en grupos organizados-, sabemos que lo más importante para que ese grupo social organizado se desarrolle en las mejores condiciones posibles es que exista siempre, “El mejor y mayor Equilibrio Social posible”.
Propongo a los lectores -a los alumnos en su caso- un acto simbólico bastante explicativo: Les pido que se imaginen que están en un circo, y a través de una escalera interior consiguen subir hasta traspasar la lona y poder sacar la cabeza por encima de la carpa. Situados en esa visión podrán observar la cúpula desde arriba, como un todo, prescindiendo del espectáculo que allí se presenta.

Ahora que ya disponemos, entre otras, de esta herramienta eficaz para estudiar el mundo en el que vivimos, me refiero a la TGC y las leyes que rigen todo conflicto, apoyándonos en que estas nos demuestran cómo funcionan, o funcionamos, todas las voluntades en la naturaleza tanto individuales como colectivas, y, teniendo siempre presentes esas pautas naturales, debemos pasar a tomar nuestras decisiones aplicando esos conocimientos objetivos y, abandonando ya, de una vez por todas, las visiones y conjuras míticas. Debemos dejar de ser adolescentes.

Cuando ponemos en juego las distintas leyes del conflicto, o mejor expresado, cuando aplicamos estos conocimientos sobre esas constantes, que es a lo que llamamos leyes, porque sabemos que siempre se comportarán así, ellas nos facilitan analizar y explicar cualquier movimiento social tanto individual como colectivo. Con todo ello sabremos varias cosas: Primero, qué fue lo que le llevó a esa parte a tomar esa decisión, porque necesariamente debemos analizar su trayectoria pasada.
Primero comprobemos si nos vale o no la palabra, responsabilidad, porque nos dice la RAE: “Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de cualquier causa legal”.
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