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Del 11 al17 de diciembre de 2017     

BLOGS > Habla el Mediador

La definición popular de élite no difiere mucho de la expresada en la RAE. Comenzando por el diccionario, Este nos dice que es “Grupo minoritario y selecto de personas, animales o cosas ”.

En la calle se entiende que es ese grupo de personas que suelen destacar, ser los mejores, y mandar o dirigir aspectos concretos de la sociedad. Suelen ser los que están al frente del poder general.

¿Qué cómo termina una medicación? Siempre con el acta final. En esta se recogen los acuerdos o desacuerdos, o, en el supuesto que ambas partes necesiten más tiempo, o realizar consultas con expertos o con terceros, se puede aplazar el acto para unas fechas posteriores.

En este caso, les propondremos a las partes, que, dada la situación, solo cabe el acuerdo. Este pasaría por una serie de puntos que, en borrador, esbozaremos ante ellos para que tomen la decisión de cuantos o cuales reflejamos, y con qué redacción.

Ya hemos escuchado a las partes. Ya les hemos hecho reflexionar sobre las posiciones iniciales. Ahora, y siempre actuando como mediadores, hemos de darles nuestra visión – procurando siempre que sea más objetiva e imparcial que la de ellos-. Les expondremos qué es lo que a nuestro juicio está pasando, y cuál es la posible mejor salida a este conflicto ya claramente Manifiesto. A la vez, hemos de procurar por todos los medios, que jamás pase a fases de agresión directa.

Cuando se actúa como mediador, una de las primeras cosas que uno aprende, es que cada persona ve los asuntos desde el punto que los mira. Dicho más técnicamente, cada uno ve la vida desde la posición que ocupa.

¿Que por qué esto es así? Porque los problemas no los analizamos asépticamente, siempre lo hacemos inconscientemente desde nuestra conveniencia. Y en función a ella adoptamos un posible resultado final, que casi siempre es el que mejor coincide con nuestros intereses.

Los argumentos que debemos utilizar para provocar la reflexión en los ciudadanos medios serán del tipo siguiente:

Si nos dirigimos a personas del Estado español de fuera de Cataluña, y queremos convencerle para seguir unidos, debemos intentar saber que efecto les produce cuando les digamos que la industria catalana es muy importante, y que muchos de los puestos de trabajo –no de allí, sino de los de aquí- se sustentan en base a esa tecnología radicada en Cataluña.

Ya llevamos varias sesiones con las partes, sabemos lo que quieren, y como. Hemos comprobado que actúan al margen de sus representados. Esto es así porque los intereses de las élites –en este caso- y los ciudadanos a los que representan, son contrapuestos. Lo que vamos a hacer es informar a los votantes en general para que conozcan que se está cociendo, y como lo cocinan sus representantes.

Ya sabemos que el Fondo de la mediación está en que manden unas élites políticas o las otras. Nuestro siguiente paso consiste en hablar con “Las partes”.

En este caso, a las partes que se presentan delante de nosotros poco podemos decirles. Ellos saben perfectamente de que va este conflicto. Los políticos del estado nos dirán que desean tomar decisiones para el conjunto de los españoles, y que cuando van a negociar a Bruselas o a Washington no es lo mismo que lo hagan representando a seis millones más o menos de ciudadanos o de consumidores. Las élites políticas catalanas, obviamente, nos dirán que ellos quieren negociar sus propios asuntos. Y con una lógica aplastante nos dirán, “Como quiere hacer cualquier persona, empresa, o pueblo en este mundo”.

Lo que pretendo con este artículo es poner sobre la mesa las consideraciones de un mediador profesional acerca de lo que supondría, de verdad y con criterios técnicos de mediación, una auténtica labor de sentar a las partes en controversia, y poder ofrecer razonamientos que lleven a los afectados a alcanzar una solución que pudiera satisfacer a casi todo el mundo.

Supongo que estamos todos de acuerdo que el conflicto más amplio y dilatado al que nos enfrentamos en este momento los españoles es el de la posible secesión de Cataluña. Pues bien, vamos a realizar un acto de mediación sobre este conflicto.

Una vez que hemos echado un vistazo a las probables ventajas y desventajas que la irrupción de este nuevo cambio de ciclo que Trump, el Brexit, o Marine le Pen representan, no cabe duda que hemos de sacar unas someras conclusiones acerca de lo posible “Mejor” y “Peor” que el desencadenamiento de este terrible conflicto nos puede traer.

La teoría general de los conflictos nos enseña que si no fuese por la creencia –al 50% vana- de que cada contrincante piensa ganar la contienda, nadie se metería de lleno en ella, y la vida no avanzaría. Pero igual de enseñanza absoluta es aquella que nos dice que el 50% no esperaba ser el derrotado. Para los que, en la carrera de la vida, terminan en la cuneta, se ha escrito la expresión, “Vae Victis”.

Visto desde el lado positivo, una vez que destruyamos, siempre podemos valorar las grandes construcciones modernas que reemplazarán a las arrasadas. Pero, ahora, visto desde el momento, hemos de resaltar la gran desventaja que supone la destrucción de una parte importante de lo que ahora aún se mantiene en pie. Resultado del enfrentamiento, violentamente desaparecerá.

Después de escribir varios artículos de las ventajas, es hora que relatemos, por pocas que sean, las desventajas que todo conflicto acarrea. No cabe duda que cuando de Grupos Sociales Organizados se trata, toda confrontación forja y enseña al conjunto, lo malo es aquellas personas -de ahí lo de efectos individualizados- que sufren el choque directo de los males que provoca el envite del enemigo. Puede que EEUU haya ganado la I y II Guerra mundial, pero habría que preguntarle a las madres, hermanas e hijas de los fallecidos y mutilados, ¿que ganaron ellas con esa contienda?. Y si no cambiarían una derrota sin paliativos de su nación por la vida de sus seres queridos.

La gran enseñanza que los cursos de mediación nos proporcionaron acerca del estudio de los conflictos, es que estos siempre traen consigo el Conocimiento. La vida, tal como la conocemos, no es más que el resultado del conflicto permanente entre distintas fuerzas. A través de esa confrontación, y los resultados que ella acarrea, es como obtenemos los conocimientos de las leyes universales. Si no se manifestase el conflicto entre la fuerza de la gravedad y el peso y volumen de la manzana, Newton nunca podría extraer la ley de la gravitación universal.

Una de las grandes ventajas que todo conflicto provoca es el de la unión. La unión de todos los pertenecientes a un grupo para hacerle frente al grupo o grupos contrarios. Nadie entendería que lucharan juntos en la I y II guerra mundial los franceses e ingleses, porque dada la enorme rivalidad que desde la conquista por los Normandos, de Inglaterra, provocó entre ellos –los cuales libraron la guerra de los cien años- si no fuese por la enorme superioridad alemana en dichas guerras, aquellos no se unirían y combatirían tan estrechamente.

La historia es una de las grandes fuentes de conocimiento, y por ello, muy buena para el aprendizaje. Cuentan –aunque ya se ha demostrado que es totalmente falso- que cuando en las olimpiadas de 1.936, Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro y el jefe del estado Alemán, anfitrión de los juegos, debía saludarle y felicitarle, este abandonó el estadio porque no podía ir contra sus ideas racistas. Si se quedaba estaba obligado a darle la mano a un negro y felicitarle como cuádruple campeón olímpico. Como vemos ni el mismo Führer, con todo su aureola de valor invencible, pudo tragarse este sapo, y ante su impotencia tuvo que salir…Corriendo.

La globalización, que en un principio conlleva el relacionarnos con todos y no rechazar a nadie, hemos de ser sinceros y darnos cuenta que el lado malo que acarrea es que transporta con ella un poco de, “Todo Vale”. Globalizarse es primero integrarse, compartir, abrirse a nuevas ideas, costumbres y formas de entender y practicar la vida. La pregunta siguiente es si es posible convivir al nivel planetario cuando no se renuncia a una parte de la propia cultura, y no se buscan formas posibles de conducta para todos. Esa es la segunda parte de la Globalización imprescindible, el que busquemos, encontremos, y cuanto antes apliquemos, esquemas de convivencia equilibrada para toda la humanidad. De lo contrario los pequeños liderazgos aparecerán pronto y querrán imponer sus criterios “Iluminados”. Ellos serán la nueva sociedad. Se autoproclamarán la verdad. Los mejores, e

Algunos lectores al comprobar el título se preguntarán que pinta México en las posibles ventajas de Trump. Porqué todos entendemos en principio que para nuestra querida nación hermana nada bueno puede traer la nueva administración USA, y que todo serán problemas. Ahora debo demostrar, de acuerdo a las leyes del conflicto, que justo puede que sea todo al revés. Para entender en su profundidad el problema he de realizar una pregunta ¿Cuál es el buen entrenador personal o deportivo, el que exige al pupilo y le obliga a trabajar, esforzarse, agotarse, o aquel que le permite la calma, la tranquilidad y la “Buena vida”?.
Hace muchos años, participando asiduamente en un programa de radio coincidí con un joven e inquieto locutor. Un día, en una conversación trivial surgió el tema de defender a la posible patria, o al estado, o la forma que cada uno quiera usar. Al no entender su postura le inquirí directamente ¿Si mañana los Moros invadiesen España por Granada, tu qué harías? A la velocidad del rayo me contestó, -Buscar el tren más rápido para cruzar los Pirineos hacia Europa.
Suscrito el primer acuerdo entre la patronal española, CEOE, y los dos sindicatos más representativos, CCOO y UGT, en el año 1.994, sobre la solución Extrajudicial de Conflictos, se creó un cuerpo de Mediadores propuestos por las tres organizaciones con el fin de mediar y resolver entre las partes los ingentes y profundos conflictos laborales que aquejaban a la sociedad española. Se acordó formarnos por expertos internacionales. Financiados por la CM, coordinaba los cursos el catedrático -que luego sería miembro destacado del tribunal constitucional- D. Manuel Aragón Reyes. Un gran tipo, por cierto. Los profesores una maravilla. Nos enseñaron cosas que nos rompieron la cabeza por completo.

Lo más claro que nos aparece en la nueva política defendida por Trump, y en clara línea asociado con el Brexit, Le Pen, Orbán, etc, es la defensa a ultranza del viejo nacionalismo. Que porqué viejo, porque intelectualmente ya está superado. Ya conocemos lo mucho de bueno y lo funesto de malo que ha traído, y más parece de otra época anterior. Pero en este cambio de ciclo ya explicado, lo que sucede en estos momentos es que viejas sociedades que tuvieron su esplendor en la defensa a ultranza de la Patria parece que se resisten a integrarse en los nuevos tiempos que exigen una equilibrada Globalización, y pretenden defender las, para ellos, “Grandezas” del pasado.


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