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Las cosas sencillas; los sueños simples... (III)


Todo lo que tocas, todo lo que ves
Todo lo que saboreas y todo lo que sientes
Todo lo que amas, todo lo que odias
… / …
Todo lo que creas, todo lo que destruyes
Todo lo que haces y todo lo que dices
… / …
Y todo lo que está por venir y todo por lo que luchas
Todo lo que hay bajo el sol está en armonía…,
¡pero el sol es eclipsado por la luna!

(En realidad no hay un lado oscuro de la luna;
de hecho, todo es oscuro.)

Traducido de "Eclipse" -de Roger Waters-, publicada en The Dark Side of the Moon (17 de marzo de 1973), Pink Floyd.
Las cosas sencillas; los sueños simples... (III)
III

Estudios recientes muestran que los verdaderos fundamentos neurológicos del placer no están situados donde se creía. Los denominados “centros hedónicos” no forman parte de los circuitos de recompensa que habitualmente se han venido considerando como la base de los sentimientos positivos. Esos descubrimientos podrían ayudar a entender mejor las raíces de la felicidad humana. El deseo y el placer están controlados por mecanismos cerebrales diferentes.

Aunque primeramente deberíamos discriminar entre deseo y placer. Hay que distinguir entre una cosa y otra porque parece ser que no son lo mismo. El deseo y el disfrute pueden dar lugar a comportamientos adictivos, pero no a la obtención real del placer. El placer necesita integrar aspectos que van desde el deseo y la anticipación hasta la sensación y la satisfacción para poder alcanzar eso tan agradable como es tener una “sensación de bienestar completa”. Es una experiencia compleja. Para ser felices, necesitamos tener bien relacionados los circuitos que gobiernan el placer y los que lo hacen con la recompensa. Cuando aquéllos están desajustados se producen los comportamientos compulsivos propios de las adicciones. Se desconectan deseo y disfrute y se desea intensamente aquello que ya no produce placer. Para Aristóteles, la felicidad tiene dos ingredientes: placer (hedonia) y dar significado a las acciones, a nuestra vida (eudaimonia). La segunda parte es una labor que realiza el cerebro sobre cuyos fundamentos no han podido indagar gran cosa los expertos. Unir placer y propósito y transformar las experiencias del día a día en algo satisfactorio, acaso sublime, no es tarea fácil, aunque es posible. El placer alimenta y mantiene vivo nuestro interés por las cosas importantes. Las sensaciones positivas son generadas tanto en los animales como en los seres humanos de manera similar. Sirven para recompensarnos por perseguir cuestiones fundamentales para nuestra supervivencia, ya sea la alimentación, el sexo o el interactuar socialmente con nuestros semejantes. Aunque todo esto pueda confundirnos, es más simple de lo que parece.

Los centros hedónicos, verdadero origen de la obtención del placer del cerebro, puesto que son los responsables de generar las sensaciones placenteras, son puntos minúsculos en las estructuras cerebrales donde residen. Pero están conectados entre ellos para formar un poderoso circuito que nos catapulta al Edén. Los científicos han descubierto que es mucho más difícil conseguir una euforia intensa que disfrutar de los pequeños placeres, los que pueden producirse a diario. Eso nos da una pista sobre cómo somos, sobre cómo estamos programados. Las experiencias, las sensaciones, proporcionan placer solamente si se produce un cúmulo de circunstancias y todos los mecanismos implicados están en perfecta armonía y cooperan en la coordinación. Uno de esos centros está situado en cierta subregión del núcleo accumbens, en el área periférica medial; otro, en la parte ventral del globus pallidus, región cercana a la base del prosencéfalo, otra zona de la corteza orbitofrontal, en la posición medioanterior, está relacionada con el placer subjetivo.

Todo este galimatías teórico implica una dependencia excesiva de nuestra condición biológica. Pero también es cierto que tras conocerlo y comprenderlo obtendremos la llave para entender los fundamentos biológicos de la felicidad. Ahí es nada.

¿Llegaremos a saber cómo capturar cada molécula del sabor del placer?, ¿aprenderemos a distinguir cuáles son esas partículas?
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