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Asumir el gobierno de tu ciudad no es solo una satisfacción, sino un importante reto ante el que se debe mirar con seriedad, compromiso y vocación. La ética pública debe ser el valor central de la persona que representa a sus vecinos y vecinas y sobre todo, la referencia clave para rendir cuentas sobre la gestión realizada y el modelo de ciudad que guía esta gestión.
La política es una pieza clave en la vida de la ciudad, al igual que lo es en muchos otros ámbitos de nuestra relación con los demás, sea cual sea nuestra opción ideológica o vinculación política. Por eso y entendiendo que la responsabilidad es un valor cada vez más cotizado a la luz de los titulares que a diario ofrecen los medios de comunicación, debemos repensar en el papel de los representantes políticos en las instituciones y su capacidad para ejercer la responsabilidad frente a la ciudadanía.
En estos momentos de crisis e incertidumbre económica, como Alcalde de Arganda del Rey he planteado la necesidad de articular un proceso de concertación social con todos los grupos políticos, asociaciones empresariales y sindicatos, de cara a asumir un programa de iniciativas que a corto plazo dinamicen nuestra economía local y respalden a trabajadores y desempleados desde una estrategia común: localizar inversiones que minimicen el impacto de la crisis que viven las empresas, promover el espíritu emprendedor entre los jóvenes, agilizar los trámites administrativos y la relación empresa - administración, potenciar actividades emergentes que sean viables en nuestro territorio y crear espacios de trabajo conjunto para dar continuidad a un acuerdo conjunto de lucha contra la crisis.
Arganda del Rey cuenta con un tejido productivo dinámico que ha demostrado su solvente trayectoria industrial y de servicios generando empleo y esto debe ser puesto en valor. Como Alcalde, pero sobre todo como vecino, creo firmemente en que ahora lo prioritario es articular las medidas necesarias para que Arganda vuelva a ser una ciudad de oportunidades, referencia económica del este de Madrid.
Y para ello es más que necesaria la aportación de todos y cada uno de los actores políticos e institucionales. Solo con responsabilidad compartida, transparencia y rigor, afrontaremos el final de esta crisis. Pero, además, tan solo con la responsabilidad de la representación y la rendición de cuentas ante la ciudadanía, podremos hacer que Arganda recupere la imagen de municipio rico y solvente que siempre ha tenido. Lo demás (noticias infundadas, campañas electorales a destiempo o agresiones injustificadas al tejido económico y social) no es más que la demostración de falta de criterio e iniciativa, incapacidad para representar a la ciudadanía y sobre todo, irresponsabilidad política e institucional. En definitiva, una pérdida de objetivos y prioridades que sólo con responsabilidad puede ser enmendada.
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