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Recuerdo cuando iba al cine de pequeño y veía el NODO. Antes de la película, nos ponían un “aperitivo” y si llegabas tarde sabías que tenías 10 ó 15 minutillos de margen. Todos sabemos que era un mecanismo de propaganda de la dictadura. En el NODO salía el dictador inaugurando pantanos o vías férreas y algún que otro paisano alabando las bondades del régimen.
Cuando salíamos del cine comentábamos la “peli” y, a veces, también el NODO: críticas en voz baja o comentarios divertidos sobre alguno de los paisanos de turno que habían salido en el noticiero. Nadie nos engañaba. Vivíamos en una dictadura y la propaganda del régimen ahí estaba.
Hoy, en Rivas, también tenemos NODO. También lo pagamos todos. Se llama “Rivas al Día”, la revista del Ayuntamiento. En ella, también sale nuestro mandatario inaugurando cosas y los paisanos alabando al “régimen”. En nuestro NODO municipal también se nos presenta una realidad parcial, de color rosa y un modelo de sociedad de pensamiento único. La diferencia es que nos dicen que vivimos en democracia.
Da la sensación de que cuando algunos políticos rechazan la dictadura lo que no les gusta es que no son ellos el dictador. Quizá alguno de nuestros políticos debería “recuperar la memoria” y recordar en dónde militaba de familia, de oficio, de beneficio y de facto, durante la dictadura. ¿Por qué se produjo la conversión? ¿Cuándo pasó del azul al rojo? ¿Fue oportunismo o sincero arrepentimiento? Lo que se palpa en la vida cotidiana no es precisamente respeto a la libertad. Ahí está el NODO de Rivas.
Tal vez no hubo sincera conversión sino adaptación camaleónica, buscando otro modo de continuar con las manos en la masa...
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