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Diversos expertos han sugerido, entre éstos los Técnicos de Hacienda, diversas medidas para aumentar los ingresos. Entre éstas, subir el tramo máximo del IRPF del 43% al 50% y reducir el fraude fiscal. Pero una de las medidas estrellas era el gravar a las sociedades de inversión de grandes capitales (SICAV) al 18 por ciento. Hoy tributan un 1%. Esta medida permitiría ingresar al menos otros 1.500 millones de euros. Pero el Gobierno, una vez más, autoriza un producto que permite que los ricos paguen menos impuestos. El Ministerio de Economía ha autorizado para que las grandes fortunas españolas puedan invertir en los SIF luxemburgueses (fondos de inversión especializados, por sus siglas en inglés) uno de los productos más atractivos del Ducado y hasta ahora vetados fiscalmente en nuestro país. Ante la inminente subida de los impuestos a las rentas más altas, los grandes capitales se han movido y han sacado tajada de la jugada. El Gobierno aumentará el SICAV y a cambio les abre la puerta para que estos capitales inviertan en los SIF. Un producto por el cual los accionistas pagan apenas un 0,01% por el Impuesto de Sociedades en el Ducado, mientras que en España lo hacen al 1%. Cifra que puede aumentar. Y esta medida no se entiende mientras el Gobierno decide el recorte del 5% del salario de los funcionarios, la congelación de las pensiones, la reducción en 6.000 millones de euros en inversión pública o la eliminación de la retroactividad en el cobro de la prestación por dependencia. Como tampoco se entiende que aporte al Fondo de rescate de la banca 9.000 millones de euros, mientras los mismos bancos han declarado unos beneficios netos de 13.000 millones de euros el año pasado. Estas decisiones nos confirman que desde el 2008 asistimos a una socialización de las pérdidas del sector financiero que hace recaer los ajustes económicos sobre el salario, el empleo y los gastos sociales.
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