ESTE DE MADRID PARA QUE TE ENTERES
    Arcadia   Buzón   Firmas    Reportajes   Cultura y Ciencia   Magacine   Ascensor   Horóscopo   Agenda  
Web
Local Arganda
Local Rivas
Arcadia
Buzón
Firmas
Reportajes
Cultura y Ciencia
Magacine
Ascensor
Horoscopo
Agenda
Calle Polea, Ed. SITER . Polígono industrial Santa Ana - RIVAS
 

Por Francisco Mayoral   

Que nadie mancille nuestro descanso

¿Qué puede la verdad fría y desnuda frente a los encantos de la mentira?

(A.FRANCE)   

Cuánta gente acudirá para hacerte compañía en tan señalado día. Excusarán su presencia con peregrinos argumentos o romperán compromisos previos para no fallar y compartir pesares y recuerdos. Será una fiesta social con encuentros imprevistos, una forma como otra cualquiera de salir en las páginas rosas de las revistas y otros programas del ramo televisivo.

O quizás un sentimiento de dolor, de verdad amarga ante la ausencia, recorrerá la comitiva. Rostros curiosos que cercenan el paisaje de meritorios, cazadores de fortunas, herederos milagrosos, portadores de adn´s con certificado de fecha y lugar, hijos e hijastros de primeras y segundas nupcias, de amores inconclusos, de árboles genealógicos prefabricados en cualquier mercadillo de vividores y videntes.

Desde esa atalaya privilegiada e inédita, vigilarás los gestos, el semblante del cortejo, pensarás en él o en ella y te dolerá su ausencia; tanto como compartisteis y ahora te falla en el único día que jamás se volverá a repetir, donde ya no habrá una segunda oportunidad. Puede que descubras en sus labios un rictus de descanso, quizás hasta de gozo y te dolerá el alma si es que el alma tiene ya posibilidad de sentir.

El privilegio de ese momento, y es mucho suponer que el destino, tu cultura o tu religión te lo concedan, te permitirán ser la sombra de tantos, de penetrar en sus mentes y saber esa verdad que tanto duele o satisface: el amor perdido o reencontrado cuando ya es tarde para confesarse, para retornar ese instante mágico que no supiste aprovechar; el rencor acumulado y desconocido, oculto después de tantos años de deriva, de silencios y mentiras.

De algunos te asombrarán tantas glosas en tu honor, retahíla de elogios y parabienes, palabras henchidas de adjetivos mayúsculos donde tu fina estampa se eleva a los altares de la eternidad; y quisieras corresponderle como se merece, es decir, rebanándole el pescuezo por hipócrita, por canalla, por lacerar tu nombre de manera impune, sin posibilidad de réplica. Y sin embargo, tarde ya, claro, comprobarás afectos desconocidos, ese hombre o esa mujer que deseó tu compañía, que llamó a tu puerta y no la abriste, que insistió en tu teléfono que no descolgaste y lamentarás el ácido sabor que deja la oportunidad perdida.

Descubrirás también secretos de ti mismo que no sabías, que los demás te ocultaron, bien por pudor o quizás por desidia. Por qué no te indicaron el camino, por qué no te ayudaron a encontrar la senda correcta, por qué te dejaron tan sólo cuando más lo necesitabas.

Tus seres más próximos saben bien de tu voluntad, de cómo dejar el rastro de tu existencia. Pero es posible que lo hayan olvidado, que convenga otro ritual o el distinguido cortejo exija otra puesta en escena. Y te remueves en el limbo y quisieras gritarle al viento cómo tienen la osadía de flagelar tu nombre con recitales de aficionados, tal vez estatuas vulgares, anuncios en prensa para la vanidad de quien los contrata y un vergel en torno al lecho frío regado permanentemente con lágrimas de cocodrilo.

Tarde o temprano, no cabe mayor certeza, nos someteremos al juicio ajeno, a la voluntad de los presentes. Y si acaso dejamos una hacienda bien repleta, puede que los buitres se peleen por la carroña, se alimenten de los rencores ocultos y escriban en el libro de las condolencias lo que tú bien sabrás e interpretarás como sarcasmos. Bendiciones o condenas, todo según les pete en el reparto.

Todos los días somos testigos de aquello de lo que seremos un día protagonistas. Y deberíamos tomar buena nota, aplicarnos en el ejemplo ajeno y que nadie nos turbe el descanso ni el infinito.

Sucede en las familias de rancio abolengo, adineradas, cómo se disputan sus herederos y otras amistades más o menos recientes, el cariño del finado. El viudo o la viuda tal vez se lamenten en público de la escasa asistencia, de las nulas muestras de afecto, de ese personaje que hará astillas de los restos. Artistas de prestigio ya olvidadas después de años de neones. Ese empresario tan forrado al que le brotan hijos por doquier. Pero tampoco hay que irse al papel couché, basta un repaso por los acontecimientos más tristes de nuestro entorno y cómo las familias se devoran y pierden hasta el nombre putativo por una bolsa bien repleta.

Ha llegado el momento de reclamar el derecho de dictar nuestra propia esquela. Que nadie se auto invite a la fiesta.

Junio 2010, nº 210 ...

Mayo 2010, nº 209 ...

Abril 2010, nº 208 ...

SubirSubir
 
SECONTA, Servicios Jurídicos
Suscribete a nuestro Boletín
Alta Baja
E-mail
Participa en las conversaciones que te proponemos en nuestro foro.
INICIAR SESIÓN
  Aviso Legal | Política de Privacidad | Datos Identificativos DIPRO  
  © Copyright 2004, ESTE DE MADRID. Todos los derechos reservados.